miércoles 4 de noviembre de 2009

Early winter...

De vuelta a casa, tras una escapada por la ciudad, observo a la gente que me acompaña en el autobús. Todos callados. Todos fineses. Todos con la mirada perdida en la inmensidad de la noche nórdica. Ilumina el cielo una luz amarillenta, parecida al clamor de las farolas de una noche de bohemia. Obscuridad eterna.

Pero hoy, todo es más claro. Me bajo del autobús, una parada ántes. Aunque más largo, el camino bordea el mar, y la noche lo merece. La primera nevada se hace patente nada más poner el pie en el suelo. Pese a la ropa, noto como el frío me envuelve, y me empuja a andar. Me hundo en los pocos centímetros que han conseguido cuajar, como si de almidón se tratase. Una alfombra blanca se extiende ante mi. Escojo, caprichoso, donde dejar el rastro, de mi vuelta a casa. Me esfuerzo por andar firme, como si de ello dependiese la huella que voy a dejar. Busco la huella perfecta a cada paso que doy. La nieve crepita bajo la suela de mis botas, con un sonido hueco. Mi mente, como siempre, incapaz de conformarse con el estallido de sensaciones que la noche me brinda, se pregunta cuantas bofetadas me daré haciendo el gilipollas en la nieve, antes de que acabe el año.

Una suave brisa invernal sopla desde el Este, creando olas que se pierden entre los juncos. Un escalofrío me azota, y tras la bufanda que envuelve mi cara helada, se esboza una sonrrisa.

martes 3 de noviembre de 2009

Hilos de hipocresía...

Excéptico,
nadie.
Todos son ruines,
Egoístas
Todos son ellos,
ninguno soy yo.
Desconfío
No espero nada
de nadie.
Esperar te hace débil.
No.
Estoy solo,
y me sirvo
me basto
no los quiero.
No los necesito
A nadie.
Libre,
independiente
Yo.

¿Lazos de confianza?
Hilos de hipocresía.

lunes 26 de octubre de 2009

Intentos fallidos...

Esfuerzo por evadirme
de lo material
de lo mundano
Vacío mi cabeza
resentimientos y rencores

Me limito a ver
lo que mis ojos ven,
a oír
lo que mis oídos oyen,
hasta que

los ojos de mis ojos
ven
los oídos de mis oídos
oyen

Ya

no pienso

Una sensación de fluidez
me sobrecoge

No estoy

Soy parte de todo
y nada

Demasiado para mi cabeza,
no lo aguanta.
Tantas sensaciones
necesitan ser procesadas
y vuelvo
a mi.

Otro fracaso
Demasiado racional para ser
etéreo

lunes 12 de octubre de 2009

Aprendiendo...

Tanta gente distinta me rodea, y me enseña. Me enseña que los países no son fronteras marcadas en un mapa, sino territorios donde viven personas que comparten unas mismas costumbres y tradiciones. Es asombroso, ver las similitudes en el carácter de la gente que ha crecido en lugares próximos. Dicho esto, no deja de ser curioso, lo poco que comparto con el resto de los españoles.

Pese a que no está bien visto, he aprendido a prejuzgar, aún más, si cabe. Con esto, quiero decir que existen unos patrones de conducta que se repiten continuamente, y suelen encajar bastante bien, en base a la situación personal, el entorno en el que ha crecido, y la forma de afrontar el día a día. A veces me equivoco, pero nunca por mucho.

También he aprendido que la sensibilidad de las personas es algo más difícil de medir. Que las actividades que realizan, no significan nada. Que hay personas que sacan más provecho de la rutina, que huyendo de ella. Que no hay que desvivirse por vivir.

domingo 4 de octubre de 2009

Chasing my soul...

No te conozco, pero sé tanto sobre ti. Apareces en mi sueños. Pero no distingo tu rostro. Miro al futuro, y te veo, como una sombra que me acompaña, y me completa. Eres producto de mi imaginación, y como tal me perteneces. ¿Quien eres? Te ordeno que te muestres. Pero te amotinas, y tomas el control de mis pensamientos. Me ordenas que te busque, pero ya se donde estás. En mi cabeza. Soy esclavo de mi propia creación. Pero si yo te cree ¿Por que no te conozco?

lunes 28 de septiembre de 2009

Good old Sunday mornings

El amanecer trae los primeros signos de calor, que la noche ha borrado. El viento entra a hurtadillas por la puerta entreabierta de la terraza, creando un suave aleteo en las cortinas, que permite al sol ver mi cara. Pero no. No estoy para nadie. Refunfuño y me giro, dándole la espalda al único saludo del día que probablemente reciba. De fondo, oigo el chocar de las olas contra el embarcadero, y los pasos de los primeros intrépidos que salen a correr, desafiando al frío mañanero. Parece que estuvieran a kilómetros de distancia. Hundo la cara en la almohada, y me esfuerzo por respirar, mientras estiro cada músculo de mi cuerpo. Con los ojos todavía cerrados, me incorporo, y descuelgo un pie de la cama. El suelo está frío. Mientras cierro la puerta de la terraza, maldigo el escaso metro que la separa de mi cama. Me desplomo de nuevo sobre el edredón, y me acurruco cual gato, disfrutando de uno de los mejores momentos de día. La mañana es mía.

viernes 25 de septiembre de 2009

Con miedo a ser yo...

Los días pasan. Me cuesta tanto pasar las noches solo. No lo entiendo. En Madrid, era el pan de cada día. Y me gustaba. Frases cortas. Pensamientos fugaces.

Siento que me dejo arrastrar, para no ser absorbido por mi propia sed antisocial. Desde luego no soy el mismo que hace un mes. No dejo de tener detalles solitarios que me identifican, pero una vena social ha despertado en mi. Quiero que no quede nada por hacer. Quiero poder mirar atrás, sin ver cabos sueltos. Quiero tanto.

Este no es mi circulo. Las oportunidades que deje pasar, se van. No hay repesca. Siento la necesidad de salir. De conocer. De vivir. No he venido aquí a estar solo. O si. Siempre he creído que uno se conoce desde su propia soledad, y últimamente, de eso tengo poco. Pero no. Tengo que salir. Tengo que vivir. Ya habrá tiempo para reflexiones. Las reflexiones quitan tiempo, y eso es lo único que no tengo.

He dejado de ser yo, por que yo no viviría todo lo que me he propuesto vivir.