Incapaces de ver que sus inseguridades, miedos y flaquezas, les hacen más especiales que la fachada lisa que tanto se esfuerzan en mostrar, puertas adentro, se ahogan en inseguridades, y detestan la verdad que solo ellos saben. Sus vidas vuelven a la realidad. Una realidad fría, y eléctrica. Cada pretensión, les hunde un poco más, en el mundo de sombras que se crea cuando cae el telón. Un mundo lleno de dudas, y trapos sucios. Se empeñan en ocultar su condición humana, y mostrar cosas que no solo no los definen, sino que les tacha de cínicos.
La sinceridad es un bien escaso, sobretodo con uno mismo.