sábado, 8 de agosto de 2009

Asia...

Este aroma
Estos paisajes
Esta cultura...
No soy más que un instrumento
Se escriben solos.

Futuras nostalgias...

Impotencia
recorre mi mente al saber
que lo que estoy viviendo,
lo que estoy sintiendo
lo que estoy compartiendo
se escapa
como arena entre los dedos.


El tiempo
no cede,
y cada momento que vivo,
él, lo mejora,
recordándome
que no lo valoré como debía.

Quizás no mañana,
ni pasado.
Me lo recordará
cuando la gente no esté.
Cuando nada importe.
Cuando el mundo
haya hecho añicos,
todo lo que un día
mereció la pena.

Sin duda, todo esto
volverá a mi cabeza
dentro de años,
mientras sujeto
una copa en
unas manos
que no serán ya mías...

lunes, 27 de julio de 2009

Donde el mundo da la vuelta...

El agua
me envuelve con su sonido al caer
creando ondas uniformes
sobre una superficie
donde se pierden mis ojos.
Una suave brisa
húmeda
recorre mi cuerpo tumbado
testigo de las caprichosas formas de las nubes
En el cielo
se eleva una cometa balinesa
sujetándolo.

¿Soy feliz? No lo sé, pero estoy agusto, y disfruto. Disfruto sabiendo apreciar estos pequeños lujos que nos brinda la vida, a aquellos que tenemos esa sensibilidad.

jueves, 2 de julio de 2009

Gracias...

Gracias insomnio,
por haberme traído aquí esta noche...
Gracias sinceridad,
por mantener a los buenos amigos.
Gracias a todas,
por quitarme la ilusión.
Gracias miedo,
por hacerme más fuerte.
Gracias rencor,
por recordarme de lo vivido.
Gracias orgullo,
por no haberme abandonado.
Gracias soledad,
por descubrir quien soy.
Gracias a todos los malos momentos,
que me enseñaron a ver la realidad de la vida.

lunes, 22 de junio de 2009

Juegos de seducción...

Mi orgullo y mi moral te temen.
Estás en guerra con ellos
desde antes de conocerme.

No concedes tregua ni piedad.
Ocultas todo atisbo de sensibilidad
antes de que yo pueda aprovecharme.
Tus ojos intentan decir,
lo que tu cabeza se esfuerza en callar.
Y tus labios, 
testigos de todo,
musitan lindezas
que solo tus oidos
alcanzan a escuchar.

Si tan solo dijeras la mitad
de lo que dicen tus besos...

La necesidad de creer...

El estilo de vida moderno, ha dejado a la fe en un segundo plano, muy alejado de lo que antaño fue. Vivimos en un mundo materialista, que se rige por los avances científicos y tecnológicos, y con una mentalidad muy susceptible a creer en aquello que no se puede probar. Pese a esto, el hombre no le ha dado la espalda a la religión, ya que como tantos otros inventos, todavía, sigue siendo necesaria.

A mi modo de ver, la religión surge para satisfacer la necesidad imperiosa del ser humano, no solo de saber que hay más allá, si no de dar esperanzas donde no las hay. El mundo no funcionaría, si la gente que se muere de hambre, no tuviera la esperanza de que más allá de esta vida de sufrimiento, le espera su recompensa. Es ley de causa efecto. Para cada acción, hay una reacción. Y ante la necesidad, el hombre crea un remedio. Dios existe para los que lo necesitan. Para los que tienen que pensar que hay algo superior, que vela por ellos desde la distancia. Algo inabarcable para el ser humano, que les hace sentir protegidos ante un mundo cruel y despiadado.

Dios no creo al hombre. El hombre creo a Dios, con la finalidad de dar esperanza, allá donde la lógica no lo permite. Nadie necesita creer cuando todo va bien. Pero son pocos los que cuando las cosas se tuercen, y la solución esta fuera de su alcance, no cierran los ojos y piden para sus adentros que las cosas vuelvan a la normalidad.

Yo, por mi parte, no puedo asegurar que en un cualquier revés de la vida, me vuelva a aferrar a unas creencias que me den fuerzas para afrontar el futuro.

sábado, 13 de junio de 2009

Solo

Te despiertas, todos los días en el mismo cuerpo. Todos los días retomas los pensamientos y recuerdos, donde los dejaste el día anterior. Y todos los días eres tu, y solo tu.

¿Egocéntrico? No. Simplemente eres la persona con la que convives desde que naces hasta que mueres. Has conocido a muchas personas a lo largo de tu vida, pero ninguna de ellas, por muy bien que te conozcan, son tu. Ninguna de ellas ve el mundo atraves de tus ojos. Ninguna está dentro de tu cabeza viendo lo que por ella pasea. Ninguna de ellas es plenamente consciente de tus alegrías ni de tus desgracias. Ninguna de ellos comparte la soledad que te persigue todos los días.

Estás solo.