jueves, 9 de julio de 2026

Verano del 26

Calor sordido. Máximo tras máxima. Maximitos. Quien dijo miedo. Negacionecios... 
Pero yo no me quejo. Tengo aire acondicionado. En todas las habitaciones. Lo puedo poner con el móvil. Todo un símbolo de poderío y hombría. Ya no tengo que bañarme en la piscina antes de irme a la cama, ni solo ni acompañado. Ya no le enseño el culo a la luna, ni solo ni acompañado. Ya no hay sudor, ni cloro en la almohada. Adiós a la liturgia. Adiós al sonido del ventilador y la cama mojada. Ahora tengo otras cosas. La rutina del baño. Supongo que también es una liturgia. Distinta. Cena, baño, dientes, cuento y cansancio. Es todo lo que queda cuando la casa se queda en silencio. Quiero pensar que esto pasará. Como diría un amigo "todo pasa". Y eso es lo que me da miedo. Todo lo que está pasando. Todo lo que ha pasado y no volverá. Veremos a ver cuando todo esto pase, que es lo que queda. 

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